Nunca Es Tarde

Muchas veces estamos condicionados en la vida por cánones o estereotipos que son las barreras que nos impiden hacer determinadas cosas. A veces no es fácil, pero nosotros pensamos que eso es una tontería que tenemos que quitarnos de nuestras cabezas y es que nunca es tarde para hacer lo que te propongas, difícil puede, pero no tarde.

Por ejemplo, el plan que os proponemos para este fin de semana es una vivencia propia y que, gracias a ella, pasé uno de los mejores fines de semana de mi vida.

Como casi todos, de pequeño he tenido monopatines y patines en línea, pero mi afición o práctica nunca ha ido más allá de algunas tardes en el parque y poco más. He de reconocer que con los años me ha ido fascinando cada vez más la gente que con un monopatín hace virguerías, y debido a esto un día me dije: ¿Por qué no me compro un monopatín e intento hacer yo algo de esto? Dicho y hecho. Me compré un monopatín y me puse manos a la obra, con más dolor de huesos y moratones que otra cosa, pero el paso ya estaba dado.

Se me ocurrió ir al Parque del Retiro ya que ahí siempre había visto gente patinando y algo podría aprender observándolos. La verdad es que estaba absorto viendo como hacían sus trucos hasta que me llamó la atención un grupo que no era tan joven, sino que más o menos era de mi edad y, además, entre ellos había una chica guapísima.

Al cabo de un rato me encontraba ya hablando con ellos y gracias a sus consejos conseguí hacer alguna cosilla con el monopatín que jamás hubiera pensado que podría (sigo pensando que fue más suerte que otra cosa). Pasé una tarde increíble con ellos, disfrutando como un niño pequeño y más aun con la chica con la que, dichas del destino, acabé cenando y tomando una copa esa misma noche.

Al día siguiente quedé con ella y nos fuimos a otro parque a seguir patinando (a que me siguiera enseñando más bien) y volvió a ser un día increíble. De la chica hasta aquí os puedo contar ya que el resto me lo guardo para mí…

Una cosa que empezó como algo que a lo mejor no harías, se convirtió en uno de los mejores fines de semana de mi vida sin salir ni tan siquiera de la zona donde vivo, por eso os animo a que os digáis a vosotros mismos que nunca es tarde, ya que por “cumplir” una de esas cosas que todos llevamos dentro, me encontré con algo maravilloso y que algún día os contaré como acabó.

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